La Periodontitis, ¿Qué es y cómo se trata?

La periodontitis, también conocida como piorrea, es una enfermedad indolora, que afecta al soporte de los dientes, es decir, al hueso, ligamento periodontal y encía. Puede provocar movilidad e incluso la pérdida de los dientes.

El principal causante de la enfermedad, son las bacterias, que se adhieren de forma natural al diente, y que si no son removidas eficazmente con el cepillo, dichas bacterias, penetran entre el diente y la encía y liberan toxinas que provocan la destrucción del hueso.

La periodontitis, es una enfermedad crónica, que afecta a 1 de cada 3 adultos mayores de 35 años, se puede tratar y estabilizar, pero el tratamiento va a depender del grado de avance de la enfermedad.

En primer lugar, se realiza un estudio, para clasificar el grado de evolución de la enfermedad, y en función de los resultados planificamos el tratamiento.

En casos más leves, el tratamiento consiste en eliminar el sarro que se ha instaurado por debajo de la encía, mediante un tratamiento mecánico, es decir, se elimina el sarro con puntas de ultrasonidos (material que se utiliza para las limpiezas) y con curetas, que son unos instrumentos diseñados para poder trabajar sobre las raíces de los dientes. El tratamiento no es doloroso, puesto que se coloca anestesia local, para evitar cualquier molestia, por lo general, el postoperatorio no suele ser molesto.

En casos más avanzados, además de la primera fase del tratamiento, en ocasiones es necesario realizar una fase quirúrgica, para eliminar el sarro más profundo e incluso para regenerar el hueso en aquellos casos que se a posible.

Es fundamental, para el éxito del tratamiento a largo plazo, un correcta higiene por parte del paciente, que debe ser instruido por el periodoncista, y también que el paciente acuda a un programa de mantenimiento adaptado a sus necesidades.

Dra. Marichu Serrano

Incrustaciones de Porcelana

Las incrustaciones de porcelana son el tratamiento de elección para aquellas piezas dentales que han perdido uno de los dos lados interproximales, pero principalmente para aquellos dientes a los que le falta gran cantidad de tejido dentario por caries grandes y para aquellas a las que se les ha realizado el tratamiento de conductos (endodoncia), por lo que se quedan más frágiles con mayor tendencia a fracturarse.

Las incrustaciones de porcelana son las sustitutas de las antiguas coronas pues nos permiten restaurar los dientes, especialmente los posteriores (molares y premolares) de la manera más conservadora posible sin necesidad de sacrificar tejido dental sano. Además, la porcelana es el material que más se asemeja a nuestros dientes proporcionándoles mayor dureza y consistencia que la que les aportan los composites. Las incrustaciones son confeccionadas en el laboratorio por nuestro técnico dental, proporcionándoles su anatomía no solo al diente en cuestión, sino también a los dientes adyacentes, cerrando espacios con lo que evitaremos que se empaquete comida facilitando, de este modo, la higiene bucodental y la salud de nuestras encías.

Generalmente, el modo de proceder para la colocación de las incrustaciones consiste en dos citas. En la primera, se limpia la parte afectada del diente y se toman medidas para enviárselas al técnico dental. Además, se confecciona un provisional de resina con el fin de proteger al diente y de proporcionar comodidad al paciente. En la segunda cita, se remueve el provisional y se cementa definitivamente la incrustación de porcelana, quedando, de esta manera, restaurado el diente y preparado para funcionar en la masticación diaria normal.

Dra. Cristina Pérez