¿Cuándo es el momento de dejar el chupete?

El chupete es un elemento habitual en los bebés que les calma y nos da un respiro a los papás, pero cuando se extiende más allá de los 2 años… ¿qué consecuencia puede tener dicho elemento de apego? ¿hasta cuándo debemos extenderlo?

Cuando se utiliza el chupete, el bebé se encuentra en la fase de deglución infantil o del bebé. Es aproximadamente entre los 2-3 años cuando se produce espontáneamente el cambio de deglución a la del adulto. Para que esto se produzca correctamente, el niño debe de haber  reducido o casi eliminado cualquier forma de deglución que le lleve a colocar la lengua en la zona anterior de la boca apoyada en los dientes. Dicho esto, habría que eliminar chupetes, tetinas o elementos de succión que inciten a mal posicionar la lengua.

La consecuencia de mantener esta deglución del bebé no es solo la alteración anatómica de los maxilares y dentaria, sino que es una forma de tragar inadecuada que mantiene la lengua baja, y facilita la respiración oral. Respirar por la boca puede producir una falta de desarrollo del maxilar superior y del tercio medio de la cara. A esta deglución se la llama deglución atípica.

También se debe de facilitar alimentos “duros” para trabajar la masticación y dejar de lado todo aquello que pensamos que es ideal para los peques como lo “blandito”. No les ayudamos con una alimentación blanda, todo lo contrario. Con los dientes se debe cortar, desgarrar y triturar, y eso en el día a día de pan, bambi, bollitos, todo bien pequeño y cortadito, y si es triturado “mejor”, pues no ayuda mucho.

Por tanto, que disfruten nuestros bebés del chupete, pero con moderación. Y llegado el momento, con mucha mano izquierda, si se deja de usar mejor que mejor.

                                                                                                                                                                                                               Dra. Esther Marín 

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Técnicas termoplástica en el tratamiento de endodoncia

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La endodoncia o tratamiento de conductos, es una técnica que se realiza cuando hay una
afectación de la pulpa del diente. La causa más común es la existencia de caries, aunque
existen otros factores desencadenantes como pueden ser los traumatismos o la erosión
dental. Consiste en la extirpación del tejido pulpar (responsable de la sensibilidad del
diente). Tras la desinfección de los conductos radiculares, se procede a rellenarlos con
un material inerte biocompatible llamado gutapercha.

En clínicas Esther Sánchez contamos con la tecnología más innovadora. Por ello, para
obturar los conductos de la pulpa, utilizamos una técnica novedosa que consigue un
sellado tridimensional de los conductos radiculares.

A continuación podrás ver en qué consiste:

Dra. Laura Frías

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Caries de primera infancia

La caries de primera infancia es la destrucción de las estructuras del diente (esmalte y /o dentina) debido a la acción de las bacterias y los hidratos de carbono (azucares de la dieta) de aparición rápida a edades muy tempranas y  típicamente en los incisivos superiores  y molares temporales.

Inicia con manchas blancas y progresa rápidamente.

  

FACTORES DE RIESGO

Mal  hábito en la alimentación por exposición frecuente y duradera de los dientes a una fuente de hidratos de carbono refinados, especialmente durante el sueño.

La utilización del biberón con sustancias azucaradas  es la causa más frecuente  de Caries de Primera Infancia. La enfermedad también puede ocurrir en niños con lactancia materna prolongada y/o hábito  de chupete impregnado en sustancias azucaradas  o miel.

Como  evitar las caries de primera infancia:
•    No dejar al niño dormirse con el biberón en la boca.
•    No  colocar  zumo, miel o líquidos azucarados en el biberón.
•    Opciones para eliminar el biberón: darlo sólo con agua o reducir el volumen, aumentar el intervalo entre biberones, eliminarlo  de forma   súbita.
•    Reducir el número de chuches  y bebidas azucaradas.
•    Cepillado dental diario.
•    Aplicaciones de flúor tópico.
•    Visitas regulares al Odontopediatra

Tratamiento para las caries de primera infancia:

Coronas de zirconio especiales para niños devolviendo la funcionalidad y la  estética.

                                                                                                                                                                                    Dra. Vanessa Calistri

La Periodontitis, ¿Qué es y cómo se trata?

La periodontitis, también conocida como piorrea, es una enfermedad indolora, que afecta al soporte de los dientes, es decir, al hueso, ligamento periodontal y encía. Puede provocar movilidad e incluso la pérdida de los dientes.

El principal causante de la enfermedad, son las bacterias, que se adhieren de forma natural al diente, y que si no son removidas eficazmente con el cepillo, dichas bacterias, penetran entre el diente y la encía y liberan toxinas que provocan la destrucción del hueso.

La periodontitis, es una enfermedad crónica, que afecta a 1 de cada 3 adultos mayores de 35 años, se puede tratar y estabilizar, pero el tratamiento va a depender del grado de avance de la enfermedad.

En primer lugar, se realiza un estudio, para clasificar el grado de evolución de la enfermedad, y en función de los resultados planificamos el tratamiento.

En casos más leves, el tratamiento consiste en eliminar el sarro que se ha instaurado por debajo de la encía, mediante un tratamiento mecánico, es decir, se elimina el sarro con puntas de ultrasonidos (material que se utiliza para las limpiezas) y con curetas, que son unos instrumentos diseñados para poder trabajar sobre las raíces de los dientes. El tratamiento no es doloroso, puesto que se coloca anestesia local, para evitar cualquier molestia, por lo general, el postoperatorio no suele ser molesto.

En casos más avanzados, además de la primera fase del tratamiento, en ocasiones es necesario realizar una fase quirúrgica, para eliminar el sarro más profundo e incluso para regenerar el hueso en aquellos casos que se a posible.

Es fundamental, para el éxito del tratamiento a largo plazo, un correcta higiene por parte del paciente, que debe ser instruido por el periodoncista, y también que el paciente acuda a un programa de mantenimiento adaptado a sus necesidades.

Dra. Marichu Serrano

Incrustaciones de Porcelana

Las incrustaciones de porcelana son el tratamiento de elección para aquellas piezas dentales que han perdido uno de los dos lados interproximales, pero principalmente para aquellos dientes a los que le falta gran cantidad de tejido dentario por caries grandes y para aquellas a las que se les ha realizado el tratamiento de conductos (endodoncia), por lo que se quedan más frágiles con mayor tendencia a fracturarse.

Las incrustaciones de porcelana son las sustitutas de las antiguas coronas pues nos permiten restaurar los dientes, especialmente los posteriores (molares y premolares) de la manera más conservadora posible sin necesidad de sacrificar tejido dental sano. Además, la porcelana es el material que más se asemeja a nuestros dientes proporcionándoles mayor dureza y consistencia que la que les aportan los composites. Las incrustaciones son confeccionadas en el laboratorio por nuestro técnico dental, proporcionándoles su anatomía no solo al diente en cuestión, sino también a los dientes adyacentes, cerrando espacios con lo que evitaremos que se empaquete comida facilitando, de este modo, la higiene bucodental y la salud de nuestras encías.

Generalmente, el modo de proceder para la colocación de las incrustaciones consiste en dos citas. En la primera, se limpia la parte afectada del diente y se toman medidas para enviárselas al técnico dental. Además, se confecciona un provisional de resina con el fin de proteger al diente y de proporcionar comodidad al paciente. En la segunda cita, se remueve el provisional y se cementa definitivamente la incrustación de porcelana, quedando, de esta manera, restaurado el diente y preparado para funcionar en la masticación diaria normal.

Dra. Cristina Pérez